
Puntos clave
- Distinguir marcas, obras y autorizaciones; cada elemento requiere una revisión propia.
- Comprobar titularidad y alcance contractual antes de reutilizar contenidos o licenciar activos.
- Mantener un calendario por registro y evidencia de los usos autorizados.
Identificar activos y titulares
La empresa puede utilizar nombres, logotipos, fotografías, textos, programas y otros materiales procedentes de fuentes distintas. El inventario debe identificar cada elemento, quién lo creó, quién figura como titular y qué documento permite utilizarlo. También conviene registrar dónde se publica y qué áreas dependen de él.
La Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial vincula el uso exclusivo de una marca con su registro ante el IMPI. La Ley Federal del Derecho de Autor protege las obras desde su fijación, sin condicionar ese reconocimiento al registro. Son regímenes distintos; un expediente marcario no resuelve por sí solo los derechos sobre todos los contenidos utilizados por la empresa. [1] [2]
Contratos con proveedores y colaboradores
En materia autoral, el artículo 30 exige forma escrita para transmisiones de derechos patrimoniales y licencias. Además, las obras por encargo y las creadas en una relación laboral tienen reglas propias. La revisión debe identificar el supuesto aplicable y el acuerdo existente, sin presumir que cualquier pago transfiere todos los derechos. [2]
En la administración de contenidos interesa precisar usos permitidos, medios, duración, territorio y posibilidades de modificación o reutilización. El contrato y sus anexos deben permitir relacionar esas condiciones con los materiales entregados. Un archivo editable, una factura y una autorización de explotación cumplen funciones diferentes dentro del expediente.
Registros, declaraciones y calendario de seguimiento
El artículo 233 regula la declaración de uso real y efectivo de marcas durante los tres meses posteriores al tercer aniversario del otorgamiento. Su aplicación debe revisarse con el régimen transitorio: los registros anteriores al 10 de agosto de 2018 tienen un tratamiento distinto respecto de esa declaración. [1]
Un calendario útil parte de cada título y de su fecha, sin agrupar obligaciones diferentes bajo una sola alerta de vencimiento. Puede relacionar registro, productos o servicios, renovaciones, declaraciones, cambios de titular y responsables. Guardar acuses y resoluciones permite distinguir una gestión iniciada de una actuación efectivamente concluida.
Control de uso y evidencia disponible
Antes de lanzar una campaña o actualizar un catálogo, resulta útil contrastar las piezas con los derechos documentados. La revisión puede detectar licencias vencidas, usos fuera del alcance autorizado o materiales cuya procedencia no está clara. Estas diferencias deben aclararse antes de ampliar la difusión o autorizar su utilización por terceros.
Si aparece un uso ajeno que requiere análisis, conviene conservar la publicación, fecha, ubicación y material relacionado sin alterar su contexto. Ese expediente facilita valorar titularidad, alcance y posibles medidas. La gestión continua combina registros y contratos con la forma real en que la empresa utiliza sus activos.
Fuentes consultadas
- Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial Artículos 170 y 233; artículo décimo primero transitorio del decreto de expedición publicado el 1 de julio de 2020.
- Ley Federal del Derecho de Autor Artículos 5, 30, 83, 83 bis y 84.
Información general. Su aplicación a un asunto concreto requiere revisar sus antecedentes y las disposiciones vigentes.

