
Puntos clave
- Identificar cada activo y comprobar quién puede autorizar su utilización.
- Precisar usos, medios, territorio, vigencia, exclusividad y participación de terceros.
- Conservar autorizaciones, controles de calidad y decisiones sobre cambios o terminación.
Identificar activos y facultades para autorizar
La revisión puede comenzar con un inventario de marcas, fotografías, textos, ilustraciones y demás materiales que se utilizarán. Para cada elemento interesa identificar procedencia, titularidad y contrato de referencia. Conservar una factura o el archivo final no debería dar por resuelto el alcance de los derechos adquiridos ni las condiciones de utilización.
La Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial contempla licencias de marcas respecto de todos o algunos productos o servicios. La Ley Federal del Derecho de Autor regula por separado licencias y transmisión de derechos patrimoniales. Por ello, autorizar una marca no resuelve automáticamente el uso de los contenidos que la acompañan. [1] [2]
Relacionar la licencia con los usos previstos
Una ficha contractual puede precisar materiales, medios, territorio, duración y usos autorizados. También conviene revisar adaptaciones, traducciones, ediciones y participación de agencias o distribuidores. El objetivo es comprobar que el alcance negociado corresponda a la campaña o producto real, incluidas las versiones que se publicarán en canales diferentes.
En derechos de autor, el artículo 30 exige forma escrita para licencias y transmisión de derechos patrimoniales; el artículo 35 requiere que la exclusividad se otorgue expresamente. No conviene tratar licencia exclusiva, autorización no exclusiva y adquisición de derechos como términos intercambiables al preparar o revisar un contrato. [2]
Organizar aprobaciones, calidad y participación de terceros
En marcas, el artículo 242 establece una exigencia de calidad para los productos o servicios de la persona usuaria. La gestión contractual puede traducir la revisión en responsables, especificaciones y un procedimiento para aprobar presentaciones o cambios. No basta conservar una versión inicial si después se modifican piezas, empaques o condiciones de prestación. [1]
Cuando intervienen proveedores creativos o comerciales, conviene delimitar qué pueden usar, modificar o facilitar a otras personas según los acuerdos aplicables. Una relación de autorizaciones y aprobaciones permite detectar materiales sin soporte o usos que necesitan aclaración. Los equipos jurídico, comercial y creativo pueden trabajar sobre el mismo inventario, en lugar de conservar permisos dispersos.
Revisar cambios, vencimiento y conservación de evidencia
La ampliación de una campaña, un nuevo territorio o la incorporación de un producto pueden exigir revisar el alcance pactado antes de reutilizar materiales. Un calendario interno puede relacionar contratos, vigencias, pagos y responsables. Registrar qué versión fue aprobada y para qué uso ayuda a explicar las decisiones cuando cambia el personal o el proveedor.
Al terminar la relación, deben revisarse las condiciones acordadas para retirar, mantener o archivar contenidos y atender materiales que permanezcan en circulación. También interesa conservar contratos, autorizaciones y evidencia de utilización. Estas decisiones requieren examinar cada activo y cada acuerdo; no existe una autorización comercial única que permita presumir cubiertos todos los derechos involucrados.
Fuentes consultadas
- Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial Artículos 239 y 242, relativos al alcance de la licencia de marca y a la calidad de productos o servicios de la persona usuaria.
- Ley Federal del Derecho de Autor Artículos 30 y 35, sobre licencias, transmisión de derechos patrimoniales, forma escrita y exclusividad expresa.
Información general. Su aplicación a un asunto concreto requiere revisar sus antecedentes y las disposiciones vigentes.

